Lesson one: inglés para bodas

Me gustan las bodas, lo admito. De hecho me encantan. Soy de las que disfrutan el evento de principio a fin, de las que llegan puntuales, de las que escuchan cada palabra de la ceremonia, de las que se fijan en los detalles de decoración, en la cara del novio, en los zapatos de la novia, en el vino del menú, en el color del mantel… son tantas cosas!! Pero me gusta más aún poder organizarlas.

Lo que a la gente le resulta un suplicio, para mi es sencillo y divertido. Porque normalmente todo comienza muchos meses antes con unos novios llenos de ilusiones y de maravillosas ideas…pero a ocho semanas de la boda los nervios empiezan a traicionar a la ilusión. Porque bastante tienen ya los pobres novios con atender todas las quejas sugerencias de familiares y demás invitados como para tener que visitar proveedores, elegir el más adecuado, cuadrarlos con otros servicios…y no digo nada si además quieren una boda especial, pensada con cariño, con detalles que los definan y los distingan de otros novios, de otras bodas…

Es en ese punto cuando todas esas fantásticas ideas empiezan a caer por su propio peso.

Lo de decorar el salón del aperitivo de aquella manera que pensamos?? Da igual, que pongan unas flores y listo…

Lo de preparar esos regalos para mis mejores amigas?? No es necesario, ellas ya saben que las quiero mucho…

Y aquello de encargar unos detalles con cartas de bienvenida para los invitados en sus hoteles?? Que va! Bastante que les he buscado yo el hotel…

y lo de iluminar el banquete de una manera especial??…Estás loca.

Tiempo. Junto a un cierto orden y una planificación más o menos certera, es el secreto de este tipo de eventos. Pero quien dispone hoy en día de tiempo suficiente para ello?

Ante tal demanda de ayuda, han surgido en España los organizadores de bodas, que en países como Estados Unidos ya son un clásico…

Un organizador de bodas organiza, planifica y supervisa todo el evento conforme a las necesidades de los novios. Se ocupa de personalizar la boda y hacer que todas esas ideas iniciales lleguen a término. Pero aquí nos gusta darle una vuelta de tuerca y darle más importancia al asunto…cómo? por supuesto, empleando anglicismos. Porque tiene más empaque o seriedad si decimos que hemos contratado a un Wedding Planner en lugar de a un organizador de bodas. Y ya puestos, si nos venden todos los servicios en inglés, pues mucho mejor.

Así que ahora tenemos que contarle a nuestra madre y nuestra suegra que hemos contratado un Wedding Planner, que se va a ocupar de la gestión del timing del evento, del layout del espacio físico, de manejar una check list de los detalles más significativos, de montar el Candy-Bar y el Cigar-Bar y en general, de elaborar el timeline del evento a lo largo del día. Y ahora mira tú la cara de tu madre y tu suegra.

Nos complicamos demasiado…y sin necesidad.

Yo siempre abogaré por las bodas personalizadas, llenas de atenciones, cuidadas, mimadas, con pequeños detalles que hacen que sean especiales, distintas de otras bodas….porque si cada persona es un mundo, su boda debe serlo también. Pero no necesitamos utilizar términos complejos o al menos ajenos a nuestro lenguaje habitual.

Me gustan las bodas. Y me gusta organizarlas. Pero no necesito poner nombre a todo para sentir que son especiales. Cada una es igual de importante y personal que la anterior.

foto: mercedes blanco

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Cualquier día cojo las maletas y …

Y las transformo en algo!

Me encanta mezclar. No me convencen esos espacios tan asépticos y minimalistas en los que parece que solamente falta el cartel de “no tocar” y sería incapaz de vivir en una de esas casas recargadas de recuerdos, artículos acumulados tras años de viajes y colecciones inútiles apiladas en estanterías cuya única utilidad radica en la obligación de limpiar que generan….Porque las casas son para vivirlas, para disfrutarlas. A mi me gusta transformar usos. Convertir en mesa, lámpara, paragüero o butaca objetos que no estaban pensados para ello. Ya os lo dije el primer día, no hay una única forma de percibir las cosas; todo depende del ojo que las mira…..

Un poco de inspiración para este sábado con maletas antiguas

y si os pasa como a mi, que no tenéis unas maletas antiguas tan bonitas…

… os las inventáis!

Feliz fin de semana!

En este post…

Apartment Therapy, Design Sponge, Durabilite, Etxekodeco, The outlet room.

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PopCakes…a mi manera

Como ya estrenamos los DIY hace un par de días con los molinillos, hoy vamos a inaugurar la sección del CIY, es decir, Cook-it-yourself…y como a ti te apetezca! No soy una gran cocinera, pero me gusta y me entretiene, así que de vez en cuando “trasteo” en la cocina de la misma manera que con las manualidades que ya comentabamos el otro día….Para lo que me interesa!!

Hoy vamos a hacer algo muy socorrido para una merienda en casa, para una fiesta con niños, o simplemente para darnos un capricho de vez en cuando. Son los riquísimos PopCakes!! Como vais a ver son muy sencillos de elaborar pero para algo “casero” porque no quedan ni de lejos perfectos!! (Aunque a mi me encantan!) Para hacer una cantidad importante o para un evento especial, yo os recomendaría que se los encargáseis a un profesional porque hacen auténticas virguerías. Yo las mías las encargo aquí y siempre son un éxito!!

De momento hoy vamos a ponernos con las manos en la masa y a preparar unos Popcakes como os decía … a mi manera.

Necesitáis los siguientes ingredientes: un bizcocho (yo he preparado uno clásico de yogur pero os vale cualquiera), chocolate blanco o negro para fundir, queso crema, unos palitos (como los de los molinillos, ya veis que les saco bastante partido) y colorante del color que queráis.

Cuando el bizcocho esté frío, tenéis que deshacerlo en migas pequeñitas, bien con las manos o con un tenedor.

A continuación hay que mezclarlo con el queso crema de manera que se quede más compacto para poder hacer una bola con él y meterlo en la nevera un rato. Después ya podéis formar bolitas con la masa y clavar en cada una un palito, previamente mojado en el chocolate derretido para que se quede más unido a la masa. Los metéis un rato en la nevera de nuevo.

Por último, bañáis cada PopCake en el chocolate fundido y antes de que se seque lo decoráis con virutas de chocolate, de colores…lo que más os guste! Como veréis, yo he usado el colorante para darle tanto al chocolate blanco como a algunos palitos el color “mint” tan de moda esta temporada.

Y éste es el resultado…

Os aseguro que están buenísimos y que en mi casa, con toda seguridad, no llegan a mañana. Así que ya sabéis, si estáis teniendo un verano frío, con días nublados que invitan a quedarse en casa, éste es el fin de semana perfecto para que os animéis con esta receta y sorprendáis a vuestros amigos o niños!

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A 3 horas y 33ºC

Hace poco nos escapamos unos días a Roma, la ciudad eterna…Qué maravilla! Sin duda ayudó el sol de justicia que nos encontramos desde el primer día pero que aceptamos con gusto porque de alguna manera estábamos huyendo del frío verano del norte.

Tengo que aclarar que, en nuestros viajes, por lo general solíamos ser los típicos turistas incombustibles. Nuestro planning de viaje, muy sencillo:amanecer antes de que pongan las aceras y en el desayuno – que debe ser contundente para no perder mucho tiempo comiendo – planear la ruta a seguir para que no quede ni una sola esquina de la ciudad sin ver. Y fotos, fotos, fotos…

Por supuesto, a media tarde el cuerpo empieza a desfallecer…Con mucha suerte y haciendo un gran esfuerzo físico, se convierte en un reto aguantar hasta las nueve de la noche para picar algo en cualquier sitio cercano al hotel e irremediablemente caer rendidos nada más atisbar la cama. Unas horas de sueño profundo, suena el despertador …vuelta a empezar.

Pero el último año nuestra forma de viajar ha cambiado. Y en este caso, quizás fuese también un factor fundamental los 33ºC que nos encontramos nada más bajar del avión.

La decisión de vivir la ciudad relajadamente fue la mejor elección que pudimos hacer. No por ello dejamos de visitar el Coliseo, ni el Vaticano, ni Plaza de España, ni las grandes obras de Bernini, Borromini, Miguel Angel, Vignola … pero lo disfrutamos de otra manera.

Alojarnos junto al Panteón fue un gran acierto. Cada noche, el mismo plan. Salir a pasear tranquilamente por esas irregulares callejuelas adoquinadas, y sentarnos a cenar en una trattoria cualquiera … bendita rutina aquella! Y si se puede pedir – que por pedir no quede – cenar en la terraza de alguna piazza, con una temperatura maravillosa y con algún músico amenizando la calle con su guitarra o acordeón… Antes de subir al hotel, parada obligatoria en alguna de las múltiples heladerías de la zona. Nosotros elegimos dos restaurantes distintos para cada noche y los dos nos encantaron: El Clemente, tal vez más correcto, más elegante y con un tiramisú de morir de bueno. Y por otro lado la Antica Trattoria da Pietro al Pantheon que me encantó! Es una de las más antiguas de Roma y después de cenar allí entendimos la razón de que siempre estuviese tan solicitado. El dueño un tipo genial, que nos aconsejó fenomenal sobre qué pedir y la verdad es que acertó. Eso sí, si lo que quieres es cenar en la terraza para disfrutar del ambiente como nosotros, podrás comprobar que se trata de un local “íntimo”…tanto que los de la mesa de al lado estaban a unos diez centímetros!!

Por el día, caminar y callejear, por supuesto, pero con calma. Mucha calma y mucho agua. Y quizás parar a comer en Campo dei Fiori antes de que retiren los increíbles puestos de flores. Si es temporada, unas Carciofi (increíbles las alcachofas italianas) y si no, un risotto o una pasta fresca con trufa nunca decepciona. Pero si te encanta la Mozzarella, hay que comer en el Óbikà. Impresionante la degustación de distintas Mozzarellas que tienen.

Y ya que estamos, y que el barrio invita a ello, unas compras por la zona entre Campo dei Fiori y Piazza Navona…Nada que ver con Via Condotti; que sí, que muy bien, pero que eso ya lo tenemos en España. Me quedo con esas pequeñas tiendas con encanto flanqueadas en su exterior por cualquier mueble de los 50 como si fuese lo primero que han encontrado y que las hace especiales…o será que es mi debilidad??puede ser.

Un día especial, el domingo. Tras visitar San Pedro del Vaticano por la mañana nos dirigimos al Trastévere. Es un barrio especial, para pasearlo, para vivirlo. Conserva gran parte de su trazado medieval y eso es lo que hace que sea tan auténtico y genuino. No recuerdo el nombre de la trattoria en la que paramos a comer; era una de las situadas en la plaza de Santa Maria In Trastevere, pero seguro que cualquiera de las de la zona es un acierto.

Pero para los que busquéis una cena para una ocasión especial, en un sitio con unas vistas de impresión, no dejéis de ir al Restaurante del Hotel Sofitel en la zona alta de Via Lombardia. Fascinante el skyline romano por la noche con la cúpula del Vaticano iluminada como telón de fondo.

Roma es una de esas escapadas pendientes en nuestro calendario que nunca acabamos de hacer porque está ahí mismo, porque ya iremos… Sin duda merece la pena ir, aunque esté a 3 horas y 33ºC.

 

sonando….Toto Cutugno, Lasciatemi Cantare

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blowing in the wind

No puedo estar quieta, lo admito. Sentarme en el sofá y automáticamente sentir que podría estar haciendo algo distinto es cuestión de minutos. Pero no se trata de que necesite hacer “labores del hogar” ni nada similar, no … más bien todo lo contrario.. Porque la gente que se relaja haciendo deporte, cocinando, leyendo, paseando…y yo me relajo con mi caja de “trastos”.

Y es que me das unos papeles de colores, unas cuerdas, alguna troqueladora y una pistola de silicona y puedo entretenerme durante horas…peor que un niño, lo sé. Esta afición se la debo a una bloggera de la que os hablaré otro día y que ha conseguido que los armarios de mi casa sean auténticos almacenes de manualidades.

Y como parece que los DIY están tan de moda, aquí os dejo para empezar uno sencillito, rápido y entretenido que, como iréis viendo en otros post, es muy versátil para distintas ocasiones.

molinillos de viento

Solamente necesitáis unos papeles de colores (también pueden hacerse con otros materiales como el fieltro), reglas, cúter o tijeras, unas pajitas, alfileres de colores y palitos de madera.

Como mis láminas son grandes, yo voy a hacer 4 molinillos de cada una.

Recortad las diagonales de las láminas dejando la zona central sin tocar. Después solamente tenéis que ir uniendo puntas alternas con uno de los alfileres y clavarlas en el centro del papel.

Después, clavad el alfiler en la pajita y volved a torcerlo para que la punta se meta en el interior de la pajita (yo lo he hecho con las manos pero si os cuesta podéis hacerlo con unos pequeños alicates). Por último, en función del uso que les vayáis a dar, podéis rigidizar la pajita metiendo uno de los palos en su interior y listo!!

En esta ocasión, he hecho los molinillos a una sola cara, pero si tenéis tiempo y pegáis papeles de distintos estampados, os quedarán mucho más vistosos!

Aquí os dejo el resultado de hoy para que os animéis. Y para que la tarea sea menos ardua si cabe … algo de música.

sonando….Bob Dylan, Blowing in the Wind

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sobre mi…

Cuando era pequeña, mi tío me regaló un gran libro que me ha acompañado todos estos años, “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry. Creo que trataba de explicarme que no hay una respuesta única, que la vida puede percibirse de tantas formas como personas hay y que nunca debemos perder la ilusión, la imaginación, la capacidad de ver lo que es invisible para nuestros ojos y evidente para el corazón.

Es cierto que, como en el planeta del Principito, la vida está llena de raíces malas de baobabs que debemos arrancar cuando son pequeñitas para impedir que crezcan. Pero por suerte, también hay rosas que, si bien es cierto que a veces pinchan, son importantes porque hacen que nuestra vida sea única.

Y son esas cosas las que yo quiero compartir: las que hacen que los momentos sean especiales, las que están hechas con mimo, las que son únicas porque son personales, las que hacen que nos detengamos en el tiempo unos instantes. Porque al madurar vamos perdiendo por el camino la capacidad de emocionarnos con los pequeños y hermosos detalles.

No sería capaz de quedarme con una sola frase del libro; tal vez ésta, porque nos enseña la importancia de mantener siempre la ilusión…

“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”

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Y PARA QUIENES QUERÁIS SABER ALGO MÁS SOBRE MI…

PERFIL BLOG

Hola! Soy Patricia, vasca de nacimiento y asturiana de adopción desde que vine a vivir a Oviedo con Tomás, mi marido. Trato de vivir -sobrevivir- de la arquitectura, mi profesión, que  aunque está muy castigada en estos tiempos, me entusiasma. Comencé este blog en julio de 2012, embarazada de seis meses de Alejandra que ahora ocupa, o mejor dicho llena, mi vida. Me declaro fan de las cosas hechas a mano, con sentimiento, con detenimiento. Conseguí llegar casi hasta el final de mi carrera tirando de portaminas, reglas  y rotrings, de maquetas de cartón y de madera. En la era del AutoCad, los 3D y las infografías es un reto, creedme. Ahora que por cuestión de practicidad la tecnología me resulta necesaria  en mi profesión he trasladado mi amor por el craft y lo hecho a mano a mi vida diaria, a mi casa, mis proyectos con Alejandra, mis recetas, mis regalos.
Este blog habla de interiorismo y arquitectura (profesión por devoción…), de manualidades, de cocina y de momentos especiales al fin y al cabo. Mi deseo es que os inspire, o al menos, que os entretenga.
Bienvenidos a de rosas y baobabs. Espero que os quedéis.

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